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I
El papá de Lucas es pescador y tiene un barco de pesca que se llama Selene.
En el verano salen todos los días a pescar. Cuando el papá levanta las redes, su hijo sostiene el timón. Cuando regresan al puerto, también lo ayuda a desenredar los anzuelos. Eso sí, lo hace con mucho cuidado para no pincharse.
Los pescadores, lo quieren mucho a Lucas porque siempre está contento. A él le gusta ir de un lado a otro llevando mensajes, les cuenta que los marineros del barco "Papelucho" pescaron una raya, o que en "la Barca de Noé" se amontonan los peces espadas, o que al capitán Piluso le duele la pata de palo. Es muy rápido y siempre va silbando.
II
Bigotudo es un lobo de mar con experiencia. Bigotín su hijito es un lobito que recién está aprendiendo a nadar. Nada estilo perro, pero igual quiere salir a recorrer el mar con sus hermanos más grandes. Su papá le enseñó a hacer la plancha, saltar las olas y pescar en el aire los peces voladores. A Bigotín le gusta comerse de un solo bocado, el pescado al agua salada.
A veces, cuando hay sol y el mar está tranquilo, el lobito se trepa al lomo de su papá, se agarra de los bigotes y van los dos salta que te salta. Van subiendo y bajando las olas, como si fueran una tabla de turf.
Bigotín se distrae mirando los barcos de los pescadores, vuela por el aire, pero como tiene mucha suerte, siempre cae en el agua y sale nadando. Se pone muy contento cada vez que escucha el silbido de un nene que navega en un barco, porque se han hecho muy buenos amigos. Él le tira las mejores merluzas y las anchoas más gorditas. A los lobitos les encantan saltar para pescarlas. Lucas juega como si los pescados fueran las sortijas de la calesita, los lobitos se dan vuelta en el aire para morder la cola dorada de un pes - cado, pero cuando Lucas lo distingue a Bigotín, lo llama con un silbido especial y le da un pedacito de pan con dulce.
III
Una tarde de invierno, en el momento en que el barco Selene estaba por entrar al puerto, se levantó un viento muy fuerte y , el papá de Lucas trataba de llevar el barco hacia la costa. Pero el viento cada vez más fuerte los empujaba hacia fuera. El agua entraba por los costados del barco. Y la proa se iba hundiendo. Aunque Lucas se agarraba bien fuerte igual patinaba como las olas de un lado a otro.
Al mismo tiempo, Bigotudo se dio cuenta que venía un temporal, entonces lo empujó a Bigotín con el hocico para que fuera a la costa. Pero un golpe de viento los hizo girar de golpe y mientras Bigotín saltaba y aterrizaba de un panzazo por debajo de la ola, Lucas perdió el equilibrio y también se cayó al agua.
Al caer entre las olas se golpeó contra algo blando y como pensó que era el salvavidas que su papá le tiraba, se quiso agarrar pero se pinchó los dedos.
Así fue que Lucas y Bigotín se encontraron debajo de una ola. ¡Qué sorpresa! Y también que sustazo. Enseguida los dos se miraron y se reconocieron. Entonces Lucas se agarró del lomo de Bigotín y los dos juntos trataban de nadar sin hundirse.
Mientras tanto, el papá pudo dominar el barco Selene, que por la fuerza del viento parecía romperse en dos pedazos. Por suerte con un golpe de timón, pudo acercarse para rescatar a Lucas. Pero antes que el pescador, llegó el gran lobo Bigotudo que se acomodó de costado para ayudar a su hijo y al nene, que andaban a los tumbos por entre las olas.
Lucas, para respirar, se agarró de los bigotes del papá de su amigo. El lobo marino lo fue empujando con el lomo, hasta arrimarlo al barco.
El papá de Lucas tiró el medio mundo. Pero otra vez el viento les jugó una mala pasada y el barco se inclinó para el otro lado. Así estuvieron un rato. Bigotudo sosteniendo a Bigotín y a Lucas y el capitán del Selene tratando de rescatar a su hijito. Finalmente tiró una de las redes y pudo pescar a Lucas antes que la ola se lo llevara.
Los otros pescadores, que estaban en el puerto, cuando vieron llegar al Selene con Lucas a bordo, de alegría, se pusieron a tocar las sirenas y bocinas.
IV
Desde ese día, cada vez que entra ´el Selene al puerto, Lucas se asoma para darles de comer a Bigotín y Bigotudo.
Y a veces se los ve, jugando por entre las olas con la pelota roja que en agradecimiento, les regaló el papá de Lucas.
Inés
Williams
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